Creció, desde entonces,
un sentimiento de sentir;
de tocar tus esquinas curvas y desnudas
con la misma fragilidad y atención
con que el rocío cae en la telaraña.
·
Ansia, ¡Oh, Ansia!
de esculpir la sonrisa en tus Artes;
Diamante descolorido,
que brillas con ilusión eterna
pero con poca fuerza.
·
Ganas de volverte a ver,
con ese afán tan milenario
como soberbio, de creer
que aquel día es repetible.
·
Las Ganas que me pierden:
vendo el oso sin cazador ser
y te juro que respeto el Tiempo,
pero, si algo es tan hermoso
y tan mágico el primer momento,
¿no es normal que tenga sed?
·
··· Entonces descubrí que juegas con cortinas lisas;
te vi enhebrando en oro y fruta amarilla los retales de tu corazón aún vibrante.
Tu corazón me miró también,
yo estaba escondido en la esencia de tu flor más antigua,
y me guiñó una aurícula,
muy cómplice él.
Le dije con mi respuesta
que gracias por haberme reconocido,
que siempre supe que se acordaría de mí
tras aquella vida tan inseparables;
que esta vez iba a hacerlo igual o incluso mejor que la anterior,
que Yo seguiría siendo Yo:
el diferente al vulgo,
el que siente,
se enternece,
se preocupa,
colabora,
intenta.
·
Tu corazón sabía que yo era igual que entonces,
igual de diferente al resto de remaches apuntalados en todo él;
y tan sangrantes.
Así que siguió confiándome la llave de tus truenos;
así como no podrás jamás tocar una pompa de jabón sin estar enjabonado,
penetrar tu burbuja requiere empaparse con tus excesos (tan poco negros),
cosa que haré encantado.
___________________________
¿Sabes que apenas oigo tu voz ya la olvido?
Como si fuera arena deslizándose,
escurriéndose
entre mis dedos inertes, casi muertos.
Planto flores con la semilla de tu nombre doquiera voy;
elogiando tus virtudes bisesionales.
Y me caigo por no caer en ti,
cuánto me cuesta asumir que,
para complacerte,
debo luchar por no luchar;
y mis sentidos arden,
y toda mi piel y mi mente gritan desesperadas;
y todos mis ojos te reinventan en cada bocanada de aire seco que disecciono;
y a tu imagen (tan difusa) trato de aferrarme como un bebé al seno materno...
··· Quizá incendie los rincones de tu herida profunda
con estas letras tan directas,
pero mi estela trata de buscarse entre tus blancas pieles,
serena ignota,
y no, no llamas...
domingo, 22 de junio de 2008
jueves, 19 de junio de 2008
Analizando Diamante.
Analizando...
pronto noté el balanceo de tus hilos de viva tela
y quise recordar,
segundo a minuto,
cada gesto que el juego nos brindó sobre una oliva de nácar.
Sólo se agolpan imágenes pobres, tan tullidas y trilladas,
sobre mi sien eterna, regaliz de gónada inconexa.
Y el caso es que en las horas se fueron los años:
volví a ver el mí como real y todo lo no nuestro,
lo no nosotros,
pasó de largo y puso un poso de paso en el piso de pasa reverdeciente por serte pisado.
Alimento de fe en mis geniales genes,
saltos secos sin sacar sal salvo saliva liviana nacida dando dolores rescatados, oscuramente tenaces,
esquivando, mientras, tú,
las preguntas que te respondían.
Analizando, quise recordar
cuánto todo de mi ser y cuánto ser de mi todo
había en cada verso en dedo;
porque no creí acariciarte, Diamante,
te calibraba;
tal vez mi Dios estuviera gozando y yo supiera saber a ti.
Como una blanca cama manejé genial algunos trazos de tu silueta excelsa.
Como una estría en plata pura (que no virgen) asomé en ti dúctiles dátiles, útiles frágiles que creyeron ser espuma de tus otrora glaciares.
Analizando, el balanceo
nervioso de tu nuez de aroma y fresa,
de tu plumada nuez,
de tu poblada fresa;
entreví un rescoldo de tintineo grácil.
¿Sabes, como la piel que estira su dorado margen y sujeta los días entre pares de padres?
Es tanta fuerza que al pensar vivo morir.
Tanta fuerza, tanta,
que escupa donde escupa siempre caerá en medio de lava.
Incluso, tanta,
que arroparé al cielo con semblante desquiciado y le haré la mueca fúnebre si es que te aciertas al no escucharte.
De imágenes pobres, bombillas ajadas y de esclavos lentos,
u hogueras cerca,
tal vez juntas, quizá Nunca sea una noción perfecta para dejar el Todo.
Tasé (te);
tasé, tosí y te besé.
Tasé, besé y rebusqué
en mi sed celular
la red medular
de tal festival
de carne en hielos encerezados.
Me desplegué,
cantó otra vez mi piel por los momentos
de tantos y tantos lunares bailes,
te supe amar;
en mi cabeza: todos de acuerdo.
Entonces trajiste el alma envuelta en tu muñeca para yo desvestirte y tú desnudarte
y yo sorprenderte y tú celebrarte pero hubo ese beso; el principio previo al antes del comienzo (lluvia de rosas rocas) que ordenó a ambos recordar las "Carpas" y los "Dimes",
así que dime tú si el Mar se encerró en tus labios
y por ello cautivó con frente abrupta y dulzona mi humanidad que patinaba naves.
Sería por menos de la cercanía bruta,
Asáltame en estos guiños,
donde todos te admiran.
Donde yo te suspiro.
pronto noté el balanceo de tus hilos de viva tela
y quise recordar,
segundo a minuto,
cada gesto que el juego nos brindó sobre una oliva de nácar.
Sólo se agolpan imágenes pobres, tan tullidas y trilladas,
sobre mi sien eterna, regaliz de gónada inconexa.
Y el caso es que en las horas se fueron los años:
volví a ver el mí como real y todo lo no nuestro,
lo no nosotros,
pasó de largo y puso un poso de paso en el piso de pasa reverdeciente por serte pisado.
Alimento de fe en mis geniales genes,
saltos secos sin sacar sal salvo saliva liviana nacida dando dolores rescatados, oscuramente tenaces,
esquivando, mientras, tú,
las preguntas que te respondían.
Analizando, quise recordar
cuánto todo de mi ser y cuánto ser de mi todo
había en cada verso en dedo;
porque no creí acariciarte, Diamante,
te calibraba;
tal vez mi Dios estuviera gozando y yo supiera saber a ti.
Como una blanca cama manejé genial algunos trazos de tu silueta excelsa.
Como una estría en plata pura (que no virgen) asomé en ti dúctiles dátiles, útiles frágiles que creyeron ser espuma de tus otrora glaciares.
Analizando, el balanceo
nervioso de tu nuez de aroma y fresa,
de tu plumada nuez,
de tu poblada fresa;
entreví un rescoldo de tintineo grácil.
¿Sabes, como la piel que estira su dorado margen y sujeta los días entre pares de padres?
Es tanta fuerza que al pensar vivo morir.
Tanta fuerza, tanta,
que escupa donde escupa siempre caerá en medio de lava.
Incluso, tanta,
que arroparé al cielo con semblante desquiciado y le haré la mueca fúnebre si es que te aciertas al no escucharte.
De imágenes pobres, bombillas ajadas y de esclavos lentos,
u hogueras cerca,
tal vez juntas, quizá Nunca sea una noción perfecta para dejar el Todo.
Tasé (te);
tasé, tosí y te besé.
Tasé, besé y rebusqué
en mi sed celular
la red medular
de tal festival
de carne en hielos encerezados.
Me desplegué,
cantó otra vez mi piel por los momentos
de tantos y tantos lunares bailes,
te supe amar;
en mi cabeza: todos de acuerdo.
Entonces trajiste el alma envuelta en tu muñeca para yo desvestirte y tú desnudarte
y yo sorprenderte y tú celebrarte pero hubo ese beso; el principio previo al antes del comienzo (lluvia de rosas rocas) que ordenó a ambos recordar las "Carpas" y los "Dimes",
así que dime tú si el Mar se encerró en tus labios
y por ello cautivó con frente abrupta y dulzona mi humanidad que patinaba naves.
Sería por menos de la cercanía bruta,
Asáltame en estos guiños,
donde todos te admiran.
Donde yo te suspiro.
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