domingo, 22 de junio de 2008

Entre Mis Dedos Inertes

Creció, desde entonces,
un sentimiento de sentir;
de tocar tus esquinas curvas y desnudas
con la misma fragilidad y atención
con que el rocío cae en la telaraña.
·
Ansia, ¡Oh, Ansia!
de esculpir la sonrisa en tus Artes;
Diamante descolorido,
que brillas con ilusión eterna
pero con poca fuerza.
·
Ganas de volverte a ver,
con ese afán tan milenario
como soberbio, de creer
que aquel día es repetible.
·
Las Ganas que me pierden:
vendo el oso sin cazador ser
y te juro que respeto el Tiempo,
pero, si algo es tan hermoso
y tan mágico el primer momento,
¿no es normal que tenga sed?
·
··· Entonces descubrí que juegas con cortinas lisas;
te vi enhebrando en oro y fruta amarilla los retales de tu corazón aún vibrante.
Tu corazón me miró también,
yo estaba escondido en la esencia de tu flor más antigua,
y me guiñó una aurícula,
muy cómplice él.
Le dije con mi respuesta
que gracias por haberme reconocido,
que siempre supe que se acordaría de mí
tras aquella vida tan inseparables;
que esta vez iba a hacerlo igual o incluso mejor que la anterior,
que Yo seguiría siendo Yo:
el diferente al vulgo,
el que siente,
se enternece,
se preocupa,
colabora,
intenta.
·
Tu corazón sabía que yo era igual que entonces,
igual de diferente al resto de remaches apuntalados en todo él;
y tan sangrantes.
Así que siguió confiándome la llave de tus truenos;
así como no podrás jamás tocar una pompa de jabón sin estar enjabonado,
penetrar tu burbuja requiere empaparse con tus excesos (tan poco negros),
cosa que haré encantado.

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¿Sabes que apenas oigo tu voz ya la olvido?
Como si fuera arena deslizándose,
escurriéndose
entre mis dedos inertes, casi muertos.
Planto flores con la semilla de tu nombre doquiera voy;
elogiando tus virtudes bisesionales.
Y me caigo por no caer en ti,
cuánto me cuesta asumir que,
para complacerte,
debo luchar por no luchar;
y mis sentidos arden,
y toda mi piel y mi mente gritan desesperadas;
y todos mis ojos te reinventan en cada bocanada de aire seco que disecciono;
y a tu imagen (tan difusa) trato de aferrarme como un bebé al seno materno...


··· Quizá incendie los rincones de tu herida profunda
con estas letras tan directas,
pero mi estela trata de buscarse entre tus blancas pieles,
serena ignota,
y no, no llamas...